
La prensa colombiana no se ha quedado atrás en sus críticas al Papa Benedicto XVI, en relación con sus declaraciones en África, al referirse a la ineficacia de las campañas basadas en la distribución de condones para prevenir el Sida.
Aparte de los columnistas anticlericales de siempre, se destacan las editoriales de los principales periódicos del país, que en los últimos días han reafirmado una virulenta oposición institucional frente a la Doctrina de la Iglesia.
Mientras El Nuevo Siglo y El Colombiano fueron respetuosos con el pontífice, la prensa liberal lo atacó decididamente.El Tiempo en su editorial “El Papa y los preservativos” ridiculizó el mensaje papal al decir que según el Vaticano la única prevención contra el sida es “la oración y la abstinencia”, y lo retrata como enfrentado a la ciencia (Copernico, Darwin); ignorando que hay bastantes estudios científicos y voces disidentes que respaldan el enfoque de la Iglesia Católica, comenzando por responsables africanos de la lucha contra el Sida, funcionarios de ONG´s y organismos internacionales.
Pero sin duda el comentario más agresivo y sorprendente vino de la editorial de El Espectador, que en su artículo “Quién vigila al Papa” presenta al Sumo Pontífice como colonialista y elitista, y concluye haciendo un llamado a organismos internacionales para que le impongan alguna sanción por sus palabras, comparándolo con “dictadores y genocidas”.
Como ya es costumbre el periódico más liberal del país se contradice en sus principios, mostrando un talante represivo y totalitario frente a las opiniones de los católicos, laicos o sacerdotes. Tal parece que según su particular concepción filosófica, los únicos que tienen pleno derecho a la libre expresión son los liberales.
Eso sí, ninguno de los diarios menciona una sola palabra de la labor de la Iglesia Católica en África. Sólo en Angola, uno de los países visitados por el Papa existen 23 hospitales, 269 ambulatorios, 16 hogares para ancianos, 45 orfanatos, 37 consultorios, 28 centros especiales y 41 establecimientos más de ayuda al prójimo.
En el resto del mundo, la ocasión fue perfecta para que organismos apóstatas como Católicas por el Derecho a Decidir y Todos somos Iglesia, salieran a reclamar su vocería por los laicos católicos y pidieran incluso la dimisión del Papa.

En Francia, el país del mundo donde el escándalo fue más acalorado, las ofensas lanzadas contra el Papa llevaron inclusive a peleas callejeras. Esto sucedió cuando alrededor de 30 ecologistas y comunistas arrojaron condones en el suelo frente a la catedral de Notre-Dame en París, provocando los fieles que salían tras la misa de domingo. La policía tuvo que intervenir cuando sorpresivamente aparecieron alrededor de 20 jóvenes que llevaban pancartas con el lema "Deja en paz a mi Papa". Una persona resultó herida y tres fueron detenidas tras los enfrentamientos de los manifestantes.
Pero qué es lo que dice la Iglesia sobre los condones
"La Iglesia defiende la fidelidad, la abstinencia y la monogamia como mejores armas", indica José María Simón Castellví, presidente de la Federación Internacional de Médicos Católicos (FIAMC) en una declaración concedida a ZENIT.
El doctor Simón explica que para entender lo que dice la Iglesia sobre el preservativo es necesario comprender qué es el amor, como explicó el mismo Papa a los periodistas, a pesar de que ese pasaje de su conversación fue censurado por la mayor parte de los medios de comunicación (Cf. Declaraciones del Papa a los periodistas presentes en el vuelo a Camerún).
"El preservativo es una barrera, pero una barrera con límites que muchas veces se franquean. Especialmente en jóvenes puede ser contraproducente desde el punto de vista de la transmisión vírica", añadió.
En palabras del Papa “No se puede superar el problema del sida en África sólo con dinero; no se puede superar con la distribución de preservativos, que por el contrario aumentan el problema. La solución pasa por una humanización de la sexualidad, una renovación espiritual y humana”.
Qué dicen los expertos
El coordinador del Instituto de Bioética de la Universidad Católica Argentina (UCA), P. Rubén Revello, señaló que las declaraciones del Papa Benedicto XVI sobre la lucha contra el SIDA "son estrictamente ciertas", pues la realidad sobre la expansión de este flagelo las confirma.
Con respecto a la distribución de preservativos, el sacerdote argentino dijo que la afirmación del Papa "tiene su confirmación en la realidad. Baste para ello seguir, lamentablemente, la creciente evolución de la epidemia. Reducir la prevención del Sida a la distribución masiva de preservativos, crea la falsa sensación de que así se soluciona todo peligro de contagio".
En ese sentido, el P. Revello coincidió con el Pontífice al señalar que es una verdad "sólida" de que "un profundo cambio de conducta, una mayor responsabilidad en la vida sexual, y programas educativos a corto, mediano y largo plazo, son más eficaces" que el difusión del preservativo.
Las palabras del Santo Padre también son confirmadas por los datos que la Organización Mundial de la Salud publicados en 2008, en los que se analiza la variación por países de enfermos de Sida en todo el mundo entre 2001 y 2007. La muestra recoge el número de personas infectadas por el Sida en términos absolutos y el porcentaje total de la población.
Uganda muestra un descenso espectacular ya que pasa de tener 1.100.000 infectados en 2001 a 940.000 en 2007, pero si constatamos el porcentaje de los últimos 17 años pasa de casi un 14% a un 5,4%. Uganda consta de un contingente numeroso de cristianos en su población y no ha basado su estrategia en la lucha contra el Sida en el uso del preservativo sino en el rescate de la familia tradicional africana -de la misma forma que se desprende esa dinámica en las sociedades cristianas y musulmanas-.
La doctora Angelina Kakooza-Mwesige, pediatra del hospital de Mulago, el más grande de Uganda, cuenta en una entrevista a la agencia AICA qué el éxito en Uganda se debió a la estrategia ABC: A (abstinencia), B (fidelidad) y, si no se vive lo anterior, C (condón). Para la Iglesia católica, la C indica Carácter, formación del carácter. Para ver la entrevista completa hacer clic aquí
En los países de tradición musulmana las cifras se reducen en comparación con las africanas a niveles muy inferiores, de la inmensa mayoría de estos países sólo el 0,5% de su población está infectada por el virus del Sida. Son países que se caracterizan por tener estructuras familiares consistentes y estables.
Cuál es el verdadero balance de la visita del Papa
Finalmente, dado el efecto deformante de la prensa internacional sobre el viaje del Papa, vale la pena enterarse del verdadero significado de su viaje.
Por considerarlo de interés, presentamos el editorial que publica en portada el director de “L’Osservatore Romano”, Giovanni Maria Vian, en la edición diaria en lengua italiana, 20-21 marzo 2009.
Otro viaje
Desde África y en una óptica africana la visita de Benedicto XVI aparece muy distinta de la que se ha presentado en muchos medios sobre todo europeos, hasta el punto de que parece otro viaje. Diferente por cuanto se desprende del achatamiento brutal y propagandístico sobre la cuestión de los métodos para contrarrestar el Sida: una enfermedad que es una prioridad dramática para el continente africano, como bien saben personas e instituciones, católicas o no, que desde hace años están comprometidas en el campo de la lucha contra este flagelo.
Sólo desde lejos se puede pensar que la Iglesia no esté haciendo también en este campo todo lo que se puede hacer. Y con buenos resultados. Una vez más lo ha repetido y mostrado el Papa visitando, en Yaoundé, a los enfermos y a quienes entregan su vida para estar junto a ellos. Por lo tanto no habría que ignorar estas realidades que procuran contrarrestar el mal. Con relaciones de solidaridad que están ante los ojos de quien esté dispuesto a mirar sólo un poco más allá del propio bienestar, sin detenerse en noticias confeccionadas para suscitar sensación. Ciertamente se puede disentir de la perspectiva católica, pero ¿por qué –como se ha hecho- polemizar hasta el insulto y la distorsión de los hechos?
El viaje africano del obispo de Roma a Camerún y Angola es de verdad otro viaje. Acogido con entusiasmo conmovedor y gozoso por cientos de miles de personas: un pueblo vital y joven, que ha llenado durante casi tres días las calles de la capital camerunense y que en su mayor estadio ha dado vida a una celebración impresionante, entre oraciones latinas y cantos en distintas lenguas africanas, acompañados de instrumentos y danzas tradicionales. En presencia de los representantes de las Conferencias episcopales de todo el continente.
Justamente la dimensión africana es uno de los aspectos que más están caracterizando esta visita de Benedicto XVI. El Papa, en efecto, ha venido también para entregar a los obispos del continente el documento preparatorio de la próxima asamblea sinodal –un texto nacido de la colaboración sobre todo entre Roma y los católicos africanos- y para discutirlo junto a los cardenales y a los obispos del Consejo especial para África del Sínodo. En una reunión sin precedentes en los viajes papales, que remite a las visitas de trabajo realizadas a diversos países por el cardenal Ratzinger y por sus más cercanos colaboradores de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y que representa un desarrollo ulterior del método colegial de la Iglesia de Roma.
Casi medio siglo después de la independencia de la mayor parte de los Estados africanos, el continente –marcado por hambre, guerras y desigualdades- tiene necesidad urgente de reconciliación, de justicia y de paz. Por esto la Iglesia quiere estar cada vez más al servicio de los pueblos de África, que está tan estrechamente ligada al cristianismo. Desde los orígenes, cuando ofreció refugio de la persecución al pequeño Jesús, a María y a José. En los primeros siglos cristianos Egipto y el África romana dieron mucho a la Iglesia, y después del crecimiento del siglo XX el catolicismo africano está maduro, preparado para contribuir, con su especificidad, a la construcción de un continente más justo y pacífico. Junto a los creyentes de otras religiones y sobre todo con los musulmanes, a quienes encontró el Papa en Yaoundé y con quienes hay que compartir la búsqueda de la paz: basándose en la razón y en el rechazo de toda violencia.
Así que éste es el viaje de Benedicto XVI: una visita a dos grandes países para mostrar cercanía y afecto a África entera, continente explotado por antiguos y nuevos colonialismos, también culturales, y en general olvidado por la información internacional. Pero que es joven y vital, abierto al futuro y a la esperanza. El Papa está aquí para dar testimonio de Cristo y alentar a los pueblos africanos a ser ellos mismos en una convivencia justa y pacífica. Pero esto tal vez no gusta a muchos: a quienes precisamente han querido ver un viaje distinto, muy alejado de la realidad.
Giovanni Maria Vian
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